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martes, 2 de junio de 2020

El verdadero valor

El dueño de una tienda estaba colocando un anuncio en la puerta que decía: «Cachorritos en venta».Esta clase de anuncios siempre atraen a los niños, y pronto apareció uno en la tienda preguntando cuál era el precio de los perritos.El dueño contesto que oscilaba entre 30 y 50 euros. El niño metió la mano en su bolsillo, sacó unas monedas y dijo: «Sólo tengo 2 con 37, ¿puedo verlos?»El hombre sonrió y silbó. De la trastienda salió su perra corriendo seguida por cinco perritos. Uno de los perritos estaba quedándose considerablemente atrás. El niño inmediatamente señaló al perrito rezagado que cojeaba y preguntó qué le pasaba.El hombre le explicó que, cuando el perrito nació, el veterinario le dijo que tenía una cadera defectuosa y que cojearía por el resto de su vida.El niño se emocionó mucho y exclamó: «¡Ese es el perrito que yo quiero comprar!»Pero el hombre replicó: «No, tú no vas a comprar ese cachorro: si tú realmente lo quieres, yo te lo regalo».El niño entonces se disgustó, y mirando directo a los ojos del hombre le dijo: «Yo no quiero que usted me lo regale. Él vale tanto como los otros perritos y yo le pagaré el precio completo. Le voy a dar 2,37 € ahora, y 50 céntimos cada mes hasta que lo haya pagado completo».El hombre insistió en su idea: «Pero tú no querrás comprar ese perrito, hijo. Él nunca será capaz de correr, saltar y jugar como los otros perritos».El niño se agachó y se levantó las perneras de su pantalón para mostrar su pierna izquierda, cruelmente retorcida e inutilizada, soportada por un gran aparato de metal. Miró de nuevo al hombre y le dijo: «Bueno, yo no puedo correr muy bien tampoco, y el perrito necesitará a alguien que lo entienda».Al hombre se le llenaron los ojos de lágrimas. Sonrió y dijo: «Hijo, sólo espero y rezo para que cada uno de estos cachorritos tenga un dueño como tú».

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