Una
revista educativa francesa publicó en sus páginas un ejercicio de examen de
redacción cuyo tema era: "Describir
un mamífero o un ave".
Ignoramos quién será su autor, aunque suponemos que un
joven de catorce a dieciséis años. Causó tanta impresión a los profesores
franceses que el escrito se conserva hoy en el Museo Pedagógico de París.
Este es
el documento, respetando escrupulosamente su redacción:
"El
pájaro de que voy a hablar es el búho. El búho no ve de día y de noche es más
ciego que un topo. No sé gran cosa del búho, así que continuaré con otro animal
que voy a elegir: la vaca.
La
vaca es un mamífero. Tiene seis lados: el de la derecha, el de la izquierda, el
de arriba, el de abajo. El de la parte de atrás tiene un rabo, del que cuelga
una brocha. Con esta brocha se espanta las moscas para que no caigan en la
leche.
La
cabeza le sirve para que le salgan los cuernos y, además, porque la boca tiene
que estar en alguna parte. Los cuernos son para combatir con ellos. Por la
parte de abajo tiene la leche. Está equipada para que se le pueda ordeñar.
Cuando se la ordeña, la leche viene y ya no para nunca.
¿Cómo
se las arregla la vaca? Nunca lo he podido comprender, pero cada vez sale con más
abundancia.
El
marido de la vaca es el buey. El buey no es mamífero. La vaca no come mucho,
pero lo que come lo come dos veces, así que ya tiene bastante. Cuando tiene
hambre muge, y cuando no dice nada es que está llena de hierba por dentro. Sus
patas le llegan hasta el suelo.
La vaca
tiene el olfato muy desarrollado, por lo que se le puede oler desde muy lejos. Por
eso es por lo que el aire del campo es tan puro".

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